El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) ha sido reconocido
como tal solo desde hace unas cuantas décadas, aún
cuando el Lupus Discoide ha sido reconocido como una enfermedad
crónica de la piel por varios siglos.
La palabra lupus, deriva del latín que significa lobo
y este nombre se le dió a la enfermedad a principios
del siglo pasado por la similitud con las lesiones producidas
por mordedura de lobo en la piel. Aunque existen descripciones
muy semejantes desde el año 400 AC por Hipócrates
en Grecia, con el nombre de "herpes estiomenos", se
cree que corresponden a casos de lupus.
No fue sino hasta 1828 cuando el dermatólogo frances
Biewtt, describió en detalle la forma localizada y benigna
del lupus discoide. En 1851, Cazenave también dermatólogo
francés, describió la forma como "lupus eritematoso"
por la coloración rojiza de las lesiones. En 1875 el
médico austríaco Hebra y su yerno Kaposi, publicaron
descripciones muy completas de las lesiones de la piel de estos
pacientes y sugieren la posibilidad de afección de los
órganos internos. De 1895 a 1903, el médico canadiense
William Osler, trabajando en la Universidad de Johns Hopkins,
en una serie de 3 publicaciones describió en forma muy
amplia y completa la participación de órganos
internos y los correlacionó con con las descripciones
de sus antecesores en dermatología, siendo hasta entonces
y por largo tiempo una de las publicaciones mas importantes
del lupus como enfermedad multisistémica.
En 1932 la Dra. Marion W. Ropes inició la primera clínica
de artritis en el Hospital General de Massachusetts en Boston,
con interés especial en lupus. En 1941 el Dr. Paul Klemperer
del Hospital Mount Sinai de Nueva York, publicó las lesiones
anatomopatológicas en este tipo de pacientes y mencionó
por primera vez el termino de "Enfermedades del Colágeno"
en donde incluye el lupus como enfermedad prototipo.
En el año de 1946 el descubrimiento de la célula
LE por el Dr. Malcolm Hargraves en la médula ósea
de un paciente con lupus en la clínica Mayo, marcó
el inicio de la era productiva en la investigación en
lupus y sus observaciones fueron publicadas en 1948, como prueba
definitiva en aquel entonces para diagnóstico de la enfermedad
presente en el 70 a 80% de los pacientes. Un año más
tarde, el reumatólogo Phillip Hench de la Clinica Mayo
descubrió la cortisona, la cual se usa con gran éxito
en pacientes con artritis reumatoide y posteriormente en lupus.
Este descubrimiento lo hizo merecedor del único premio
Nobel en Medicina que se ha otorgado a un reumatólogo.
A partir de entonces el panorama y la recuperación dramática
de éstos cambió en una forma considerable. Hasta
la fecha, la cortisona y sus derivados continúan empleándose,
aunque en dosis y modalidades diferentes, disminuyendo con esto,
los efectos indeseables de la misma.
Después del descubrimiento de la célula LE y
de la cortisona, los avances en el campo de la inmunología,
biologia molecular e inmunogenética han sido, en conjunto
con el empleo de los fármacos inmunosupresores, factores
importantes en un mejor pronóstico y mejor calidad de
vida de estos pacientes.
Referencias
| www.avelupus.org