A
mi hijo le diagnosticaron lupus cuando tenía 10 años
de edad. Después de años de ver a un ejército
de especialistas que nunca avanzaron en la solución del
dolor de las articulaciones, la fatiga, las erupciones, úlceras
y pérdida del cabello de mi hijo, fue un alivio finalmente
descubrir lo que le pasaba. Ahora, podemos trabajar para darle
una vida tan normal como podamos.