El
primer gran reto que tuve con el lupus fue que me diagnosticaran
correctamente. Los síntomas del lupus se parecían
a los de muchas otras enfermedades, así que tarda uno en
enterarse de lo que tiene. Además, no hay exámenes
de laboratorio que puedan comprobar que uno tiene el padecimiento.
Así que anduve de un doctor a otro
por varios años antes de que me diagnosticaran. Aunque
a veces mi tratamiento no es agradable, me da gusto que por fin
recibí el diagnóstico acertado.